Tenía diecisiete años y creía en la filosofía
E. M. Cioran. Ejercicios negativos
Lo peor ya ha pasado y a la vez está por pasar. Si lo piensas, es mejor no pensarlo, que diría Rajoy, artista del artículo. Propósitos tenía uno pero ha ido a parar con las llaves del coche. Bueno. A H. la conocí en la carrera, y si yo era Aquiles y ella la tortuga, en efecto nunca la alcancé. No la llamo tortuga a la ligera: H. transmite una idea metafísica de cansancio, valga el pleonasmo; mucho más allá del agotamiento posmoderno, pues tanto más profundas son sus raíces, y me refiero a Jaén. La conversación toma el tono habitual cuando le digo a alguien que me mudo a Salamanca (214 km. por carretera, 176 campo traviesa):
-Espero que te vaya muy bien en Salamanca.
Me imagino las caras de aflicción. Contesto siguiendo el guión, como si vendiese una oferta de telefonía móvil:
-¡Que no me muero!
-Ya, Félix, pero igual yo sí.
Y aquí llegamos a lo que en estos días venimos llamando el turrón:
-No, es lo de siempre: confundes el cansancio jaenense con la muerte.
-Como para no.
No quería nada, ni siquiera podemos hablar de balance. El único intento que he hecho ha sido catastrófico, así que con vuestro permiso… Mira, acabo de recibir la felicitación de mi psicóloga. Un saludo a P., que lee este blog y a quien aprecio en lo profesional y en lo humano.
PD: Murió Benedicto XVI, que hablaba nueve idiomas más que Rajoy, registrador de la propiedad que hablaba diez idiomas menos que el monarca vaticano.
Otros libros en mientes (bibliografía)
Gospodínov. Física de la tristeza (Fulgencio Pimentel)

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