A la poesía la precede y la conforma un tiempo robado al tiempo. Procede de un lugar fantasmagórico, del más puro reflejo de las Ideas, real, inexistente1, relacionado quizá con aeropuertos y estaciones de tren, intuido en el mundo físico que representamos a través de la costumbre (la lumbre) y el rito. Es inútil, y por tanto perdura. Se rige por una armonía, una respiración ajena a la acción desenfrenada. No es seguida de una reacción cuanto de un efecto anímico susceptible, este sí, de movimientos bruscos. En un plano, puede simbolizarse mediante una línea vertical. En fotografía, se apreciará como la distancia entre el acabado brillante del papel y el mundo evanescente a ambos lados de la imagen.
Notas
1. Inoperante en la superestructura turbocapitalista, pero no estanco.
Otros libros en mientes (bibliografía)
Bachelard, Gaston. La intuición del instante (Fondo de Cultura Económica)

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