Mantener fuera del alcance de los niños

Hay autores que llevan mal no haber muerto a tiempo. En general, debe saberse cuándo callar, y en la literatura es particularmente importante. Vargas Llosa podría haberse ahorrado los últimos quince años; muriendo o callando, es igual. Fernando Savater, Ramón Tamames… La ventaja del alcoholismo y otras adicciones con respecto a la prístina chochez es que permiten asumir mejor la degradación intelectual del paciente. Mi padre dice que soy un censor, y qué más quisieran estas personas que un profesional encargado de dignificar su enajenación. Bastaría con un poco de espíritu crítico (del mismo que se siente insultado por un máster de 9000€, aunque lo coordine una ilustre izquierdista).


Pero me he apartado del asunto. Quería decir que este fenómeno se extiende naturalmente a la ficción. Zeno, el personaje de Italo Svevo, resulta un buen arquetipo. Tiene pase las primeras doscientas páginas. Hasta la 300 lo aguantas. Luego, según te pille, aprietas el culo el trecho que te falta o dejas el libro. Pero tampoco quería hablar de Zeno, sino de Gregorio Olías, protagonista de Juegos de la edad tardía1. Haría tiempo que no disfrutaba tanto una narración, la cosa es que no hace mucho (culpen a Mariana Travacio). Bueno. El comienzo es increíble, pero sigue un patetismo muy difícil de sostener si no eres Galdós, y la estructura colapsa enterrando todo el trabajo previo.


A la hora de juzgar desplantes, debe considerarse la identificación entre ficción y memoria, y la importancia de esta(s) en la elaboración del yo. El derrumbe de una novela prometedora conllevaría una réplica en el lector que, trasladado al manierismo kitsch del psicoanálisis, vendría a suponer una angustia de castración. Por decir algo. Heidegger, en términos más modestos, hace referencia al «reconocimiento de una nada, de una ausencia de fundamento de nuestra existencia»2, y es que un mal argumento siempre es más fácil de asumir a nuestra vida corriente. Vamos, que la distancia entre un relato deficiente y la propia existencia se disipa, y tú que buscabas evasión en la lectura te ves con un palmo de narices3.


Pues eso.



Notas

1. Landero, Luis
2. Moran, Dermot. Introducción a la fenomenología (Anthropos)
3. «La alternativa es la inconsciencia, la configuración por defecto, la competitividad febril: la sensación constante y agobiante de que has tenido algo infinito y lo has perdido». Foster Wallace. Esto es agua



Otros libros en mientes (bibliografía)

Casadei, Alberto. Biologia della letteratura. Corpo, stile, storia (il Saggiatore)
Cipolla, Mario. Allegro ma non troppo (il Mulino)

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