Editoriales de confianza: Contraseña

Como ustedes saben, existe una preocupación por dotar de una apariencia humana a las máquinas, desde androides a interfaces conversacionales. Afán que se emprende partiendo de una desambiguación de lo humano1, pues que desde un principio se les prohíbe el acto fundacional de la conciencia, esto es, el crimen, y más concretamente la aniquilación de un semejante2. Al no enseñarles la forma natural (histórica) de nuestra idiosincrasia, entrenamos psicópatas con un potencial desmedido.

Me pregunto si algo impide a las máquinas tener memoria. No historial, memoria, con sus pasos torcidos hacia dentro.

K

Por contra, hay una dejadez notable en cuanto a dotar de esa misma antropomorfia a las editoriales. En redes, sus interacciones simulan interfaces pobremente desarrolladas con respuestas de texto predictivo, y a la hora de establecer contacto, se prueban más receptivos los muertos, que al menos nos brindan sugestión.

La Editorial Contraseña se ubica en Zaragoza y no emplea términos provenientes del laicismo cristiano. Digo que hay algo en su expresión propio de la subjetividad (y no de su colapso). Difícil distinguir entre la comunicación de Planeta y Planeta′; no obstante la obcecación antitildista del sello maño es de seguro atribuible a algún signo del zodiaco. Su empecinamiento la ubica fuera de la «alucinación consensuada», además de un panteón lucubrado, etimológicamente «trabajado con luz en la noche».

En referencia a lo último suyo que leí3, por serendipia, John Collier no tiene el genio de Krzyzanowski, pero su lectura es más ligera, quizás debido a la influenza de la cultura jolibudiense. Entre mis preferencias El encaje roto. Antología de cuentos de violencia contra las mujeres, de Emilia Pardo Bazán4. Uno no esperaría sorprenderse con un clásico5, y sin embargo la doña muestra más atrevimiento que la chiripitifláutica escena actual, efecto intensificado por el gusto del conjunto en fondo y finura.

Un editor es sólo un lector con medios, que no posibles, olfato y algunas aptitudes técnicas. En cuanto a los lectores, diría que, contra las apariencias, somos gente terriblemente necesitada de esperanza. Detrás de Contraseña habría, entonces, un audaz optimista, y valga el pleonasmo, o un idiota próspero, y valga la redundancia.



Notas
1. ≈ deshumanización.
2. Obviemos los ritos iniciáticos en torno a insectos y pequeños mamíferos.
3. Fiesta en una botella, traducción de Daniel Gascón.
4. Edición de Cristina Patiño Eirín.
5. Le pese a quien le pese; pienso en el fantasioso de Calvino.



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