20-10-23
En este sitio la moneda de cambio, la amapola comunera, son los sobrecitos de sal y azúcar y los vasos de plástico. Vasos corrientes de los que usan papás y mamás para no lavar después de soplar la vela y servir los refrescos de naranja, limón, cola y agua que constituirán nuestro organismo después de ingeridos por algún bicho marino. Había conseguido hacerme con cuatro antes de que me los incautasen.
Acabé aquí por no terminar de comerme ni la mitad de los títulos moralizantes que me colgaban de las narices. Quinientos muertos en un hospital gazatí, y yo comiendo entusiasta propaganda aliada.
Tres ambulancias.
Cuatro coches de policía.
Un coche de bomberos para franquear la habitación propia de Octavio, viviendo ya entonces en una de las cartas a Helena.
A los 26 estuve a punto de entrar en el Club de los 27. Hoy ya no habría escrito ni sobre este chopo y este sauce llorón que regó mi voluntad, pese a ser imperfecta. ¿Qué pensaremos de la muerte después de muertos? Probablemente otra transición sin secuencia —sólo una mancha azul en la pared—.
Los pacientes replicamos lo vistoso del canal que engalanamos con nuestro movimiento lento. A los del ala oblonga de psiquiatría nos asean por san Martín. El tiempo entre comidas. Tiempo ni apolíneo ni dionisíaco, baile de hojarasca. En esta curiosa biografía basó Gógol algunos de sus mejores cuentos.
Mi idea para las puertas de la unidad: «Essen macht frei«.
Devolver la gramática a un tiempo jungiano que se confunda con el espacio. Preferí siempre, excepción hecha de mí mismo, lo condenado al desastre. No me detesto, ni siquiera si recuerdo las bajezas, sino que siento la necesidad formal de arrojarme por la borda. Persigo un pez mítico.
«Entonces, como viático,
se llega a uno mismo,
sitio en el viento voraz,
donde no has de quedarte».1
Una de las veces que me arrojo tras mi presa,2 agarro en su lugar a Menelao (llamémoslo así, acrónimo de aflicción escamada en paños guerreros). No quiso extenderse sobre su hijo.
La vida es original. Quizás conozca en este laberinto eólico a Francesca, y ella esté interesada en cuentos.
Notas
1. Del Léxico de afinidades de Ida Vitale.
2. Mi captor.

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