Diarios de paquí (7)

De mi amor sé, por el rumano, que tiene “frente de octubre”.1 Que me había proclamado hijo del octavo mes y supongo que también de Bécquer, a quien por supuesto no leí antes de los 5 años, como otros poetas que conozco; qué ordinariez: poeta niño que quería un perro, ¿quería ser perro?, le regalaron una tortuga para indiferencia mutua que no acaba de resolverse.

Yo leí a Tolstói (Infancia, adolescencia y juventud) a los 13 por un sentimiento infantil de matar al padre. Hablaba de su tortuga. Nunca como entonces me gustó tanto Liova.

Sorprendente cómo al repasar mi vida esta se vuelve coherente.


Quizás lo que permita esta aversión apasionada por Madrid es su carácter de poblado de afeites cosmopolitas.



Notas
1. Del poema Daca ne-am ucide unul pe altul, de Ana Blandiana.




Published by

Deja un comentario