(La Academia al servicio de la desapropiación como una labor mosaiquista o vidriera) (Rivera Garza, 2021).
La ambigüedad del título es pautada por lo acientífico del método literario y mi desconocimiento de la tabla periódica, es decir del AFI. Hablar de distinta manera sería una temeridad, pese a guardar mejor las apariencias. Según Octavio Paz, marido de Elena Garro (no es baladí), “la poesía es hambre de realidad” (Paz, 1972). A través de la voz del discente podemos concluir alguna cosa: factores geográficos, culturales, socioeconómicos… Y a partir de lo enunciado, el hambre1: “Por eso la poesía es más filosófica que la historia y tiene un carácter más elevado que ella; ya que la poesía cuenta sobre todo lo general, la historia lo particular” (Aristóteles, 1973).
Hacerlo de prosodia es hablar de respiración y de música. Relaciones matemáticas, isotopías, vibraciones, impulsos eléctricos transmitidos al nervio auditivo y que este comunica al cerebro (Alonso Cánovas, 2008). Podría también desviar la atención hacia la cuneta, hacia la tanatopolítica (Celeste Perosino, 2011), y no creo que resultase del todo inoportuno, aunque mudaríamos a lo performativo, a la Comedia sin título (García Lorca, 2018).
En trabajos anteriores he criticado la lápida [escrita] por ambas caras que supone la etiqueta “en el aula de ELE”; y etiqueta porque contiene un código de barras. Del marketing no puedo explayarme por falta absoluta de espacio y ánimos. Un gremio celoso de sus tierras, por lo demás ficticias, pertenecientes o relativas al “realismo capitalista” (Fisher, 2016). En este marco que la literatura no sirve para nada, porque lo sabe todo: “Este saber no sabiendo…” (Juan de la Cruz, 2023).
En cualquier caso, aquí puede notarse el componente afectivo, sobre todo en la frustración, que incrementa de manera exponencial los errores de dicción y que, según los terapeutas, es una emoción fundamental para el desarrollo integral del menor. No es posible, sin embargo, garantizar su idoneidad en un estudiante de idiomas, al menos si la exposición se mantiene muy presente en el tiempo. Una respiración acelerada, impaciente y poco flexionada al caudal que es el ritmo habitual del español (la héxis): “La base articulatoria es el conjunto de hábitos articulatorios que caracterizan una lengua” (Malmberg, 1991).
En cuanto al cauce, es normal que se frustren, por mucho enfoque comunicativo que se le endilgue (ruego se me disculpe la expresividad o el coloquialismo) al mismo tema empobrecido de tecnologías, cambio climático y farmacias. Nadie habla como los libros de texto, y por supuesto nadie habla como los profesores de español. Parece pertinente la expresión “Te falta calle”; en cualquier caso, entre un actor de teatro clásico y hacerse entender hay un trecho que conviene transitar en ambos sentidos, a mi parecer, que no pretendo una enmienda a la totalidad, de nuevo por escaseces. El tema es, una vez más, la línea editorial, y me refiero a algo más amplio.
Y aunque se perciba justamente como enmienda, atribuir esa frustración que mis compañeras y yo apreciamos en la muestra a las razones dadas no puede determinarse de manera firme, sino sólo desligarse en combinación con nuestra experiencia, por lo demás relativamente pequeña y contextualmente flexible.2 Ni siquiera una encuesta sería de gran ayuda.
El acento no me preocupa, ni creo que deba preocupar a nadie cuando el lenguaje es claro. De hecho, lo encuentro un distintivo cultural y político. Son muchas las autoras latinoamericanas que se niegan a publicar en inglés o en español, y alguna en ambos idiomas, por causas ideológicas que al menos deberían promover la reflexión en una comunidad de hablantes (y creo que lo hacen, y que se trata de cuestiones más interesantes a discutir en el aula que un texto sobre los teléfonos móviles). Lo que en ningún caso quiere decir, como parece evidente, que la fonología deba desterrarse del proceso de aprendizaje, ni ser ella misma la que determine hasta qué grado debe mantenerse un acento u otro, siempre que la expresión sea correcta.
En línea con lo anterior, es curioso que Egipto, después de la Segunda Guerra Mundial, haya mirado al español como respuesta decolonial para con el inglés y el francés (Abuelata, 2008); algo menos curioso vinculado a su interés por conocer detalles de la emancipación de los países hispanoamericanos tras las guerras de independencia.
Retomando el hilo, e ignorándolo en un salto entre intervalos (Deleuze y Parnet, 1997) o en una asonada propia de Cioran o Roger Wolfe, diría que la pronunciación es forma, y entonces contenido. Por contagio, sucede igual con la entonación, que es la forma musical ―la melodía― de un dialecto. Y la menor atención a la interlengua, alhaja intercultural por excelencia; vista como etapa, ni siquiera como suceso, simula un descuido propio de lingüistas. Los poetas, a su vez, han descuidado esta quimera para engolarse en glíglicos y demás síntomas de francofilia desbordante. Quizás Tolkien… Pero mucho más vívidas se han mostrado al este la polaca Eva Hoffman, autora de Extraña para mí. Una vida en una nueva lengua, y la alemana Herta Müller, Nobel de Literatura en 2009, a la cual pertenece el siguiente fragmento:
“En la lengua de mi pueblo –así me lo parecía de niña– todo el mundo a mi alrededor disponía de las palabras para aplicarlas directamente a las cosas que designaban. Las cosas se llamaban justo como lo que eran y eran justo como se llamaban. Un acuerdo cerrado para siempre. Para la mayoría de la gente no había ningún resquicio entre palabra y objeto a través del cual mirar para toparse con la nada, como si uno se escurriera de su propia piel y cayera en el vacío. Las acciones cotidianas eran instintivas, trabajo manual aprendido sin palabras, la cabeza no acompañaba a las manos por sus caminos pero tampoco tenía caminos propios, distintos. […] Sin embargo, la falta de correspondencia entre lo que sucede en el exterior, en las manos, y en el interior, en la cabeza, la conciencia de estar pensando algo que no debes pensar y que nadie te creería capaz de pensar… eso es algo muy distinto. Sólo pasaba cuando aparecía el miedo”.3
Del contenido del masrí en la tal muestra, que tiene un ritmo rápido, al cual debe de añadirse la capitalidad de los intervinientes. La universidad de Kiel, Alemania, refuerza la idea de que es posible relacionar factores climáticos o comerciales (afectivos) al sonido de las lenguas, según criterios tan imaginativos como las propiedades físicas del aire: “En general, los idiomas de las regiones más cálidas son más ruidosos que los de las regiones más frías” (Wang et al., 2023). Sí es probable que en el zoco Khan El-Khalili haya más ruido que en una sidrería donostiarra, y en una trattoria palermitana que en un ristorante turinés, aunque habría que sopesar el otro “salto” entre el norte y el sur global.4 5 Relacionado esto, además, con la adquisición del inglés como L2 casi por la totalidad de los conformantes de la muestra (jóvenes entre los 23 y los 30 años con formación superior). En alusión a otra fuente, la mayoría de los alumnos de Filología Hispánica en El Cairo estudian con vistas a incorporarse al sector turístico, de la traducción o de la enseñanza (Moratinos Cuyaubé, 2006).
En Egipto tampoco gusta el vacío sonoro, ¿tal vez relacionado con el horror vacui del arte islámico? ¿Con el afanoso movimiento de las manos? Hace falta una universidad del sur que lo dilucide. Como en español, abundan las interjecciones de mantenimiento de turno, como si temiesen la fiscalización del emisor. En el caso particular de nuestra estudiante frustrada, M, no quita para que profiera largos suspiros modernistas, que se dirían orientalizantes si figurasen en cualquier guión extranjero.6
Por último, un argumento fingido que leo en alguna parte: que el concepto de sílaba difiere en ambos idiomas. Conclusiones hoy no tengo más; no he hablado de las pausas. Vuelva usted mañana.
La tradición nómada en su avance por oasis sonoros. Il deserto dei tartari (Buzzati, 2013). Mil mesetas (Deleuze y Guattari, 2020). “La sensación perceptiva producida en el habla o en la poesía por la aparición de elementos prominentes o intervalos regulares” (Trask, 1996).
De la poeta Iman Mersal (Mersal, 2008):
¿Por qué no olvidan que son de allí?
Expatriados fracasados
ejercitan los músculos de la boca para librarse del acento.
El acento, esa sutil enfermedad hereditaria que los delata,
irrumpe cuando se enfadan y olvidan cómo traducir sus penas a una lengua extranjera.
El acento no queda enterrado a pesar de ser hábiles sepultureros.
Anotan en la puerta del frigorífico los nombres de los familiares muertos
para no equivocarse y telefonearlos por error.
Pagan una cuarta parte de sus salarios a las compañías telefónicas
para asegurarse de que viven en un lugar que es posible determinar de acuerdo a lo
alejado que esté de su infancia.
¿Por qué no olvidan?
Notas
1. Véase Mahmud Darwish.
2. Flexible tiene no sé si la acepción o el matiz de “alargado” para cierto prócer argentino.
3. Müller, 2011.
4. “―Nos hubiera ido mejor con Zapata. Cuando menos era del Sur ―suspiró doña Matilde”. (Garro, 2019).
5. Gracias al nuevo pacto migratorio de la UE, los países del norte de Europa, los más ricos, pagarán 20 000€ por cabeza a los países del sur del continente para librarse de acoger a estas personas, luego de causar en gran medida su desgracia.
6. Sigo tildando “guión” por derecho adquirido (Nieto, 1962).
Bibliografía
- Abuelata, Mohamed (ed). (2008). Medio siglo de Hispanismo en Egipto (1957-2007). Darat al-Karaz
- Alonso Cánovas, Diego, F. Estévez, Ángeles y Sánchez-Santed, Fernando (eds.). (2008). El cerebro musical. Universidad de Almería
- Aristóteles. (1973). Poética. Aguilar
- Buzzati, Dino. (2013). Il deserto dei tartari. Mondadori
- Celeste Perosino, María. (2011). Tanatopolítica, una aproximación a la administración de la muerte: de Foucault a Agamben. Observaciones filosóficas. 12
- de la Cruz, Juan. (2023). «Cántico espiritual». Poesía completa. Espasa
- Darwish, Mahmud. (2012). En presencia de la ausencia. Pre-Textos
- Deleuze, Gilles y Parnet, Claire. (1997). Diálogos. Pre-Textos
- Deleuze, Gilles y Guattari, Félix. (2020). Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia. Pre-Textos
- Fisher, Mark. (2016). Realismo capitalista. ¿No hay alternativa? Caja Negra
- García Lorca. (2018). Comedia sin título. Cátedra
- Garro, Elena. (2019). Los recuerdos del porvenir. Alfaguara
- Hoffman, Eva (2019). Extraña para mí. Una vida en una nueva lengua. Báltica
- Malmberg, Bertil. (1991). La fonética. Oikus-Tau
- Mersal, Iman. (2008). Eliminating Diasporic Identities. PMLA. Vol. 123, No. 5.
- Moratinos Cuyaubé, Luis. (2006). El español en Egipto. Enciclopedia del español en el mundo. Anuario del Instituto Cervantes 2006-2007
- Müller, Herta. (2011). El rey se inclina y mata. Siruela
- Nieto, Alejandro. (1962). Los derechos adquiridos de los funcionarios. RAP. 69
- Paz, Octavio. (1972). El arco y la lira. Fondo de Cultura Económica
- Rivera Garza, Cristina. (2021). Los muertos indóciles. Necroescritura y desapropiación. Consonni
- Trask, R. L. (1996). Historical Linguistics. Hodder Education
- Wang, Tianheng, Wichmann, Søren, Xia, Quansheng y Ran, Qibin. (2023). Temperature shapes language sonority: Revalidation from a large dataset. PNAS Nexus. 2

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