Cover letter

Mi nombre es Félix, nací en Madrid, tengo 27 años y soy graduado en el Máster oficial en “Enseñanza de español como lengua extranjera” por la Universidad de Salamanca. He visto publicada en todoELE la oferta donde solicitan un profesor de español y estoy interesado.

Escribo cover letters casi sin querer. Es un género literario en el que no pensaba prodigarme, ingenuo de mí. ¿Mi motivación para trabajar…? Una sociedad alienada y educada en el credo calvinista, ya se sabe: La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Pero escribir es el tercer oficio más viejo del mundo, con perdón de los que estaban antes. «Hetairas y poetas somos hermanos» y «El poeta, como el soldado, no tiene vida propia». Sé que uno de estos poemas lo he mencionado ya en estos cuadernos, pero he hecho el ejercicio de volver atrás, atrás, y ha sido una experiencia bastante desagradable. Luego ya me pararé a pensarlo.

Las cartas de motivación. Ni siquiera se me ha ocurrido encargárselas a la inteligencia que anda por ahí jodiéndola en tareas de vigilancia masiva y exterminio (tú a Gaza y yo a California). Y los profesores espantados porque la bicha escribe los trabajos a los futuros desempleados. Oye, en el peor de los casos, el chaval se ha currado el prompt. Los resultados ya eran deplorables antes y el sistema universitario se revitaliza en prácticas huecas: la creciente crisis de las publicaciones y la nunca menguante crisis que describía el poeta Marcial en sus epigramas, emparentada con el aliento joven y los culos más sabios. Bueno, mindfulness, que seguro que se nos ocurre una buena unidad didáctica.

Mi nombre es Félix y después de mi paso por primaria, secundaria, bachillerato, grado, hostelería, curso, librería(s), hostelería (bis), máster, curso, curso, curso, curso- aspiro a una balda en la nevera de un piso compartido. Vamos, no me jodas.

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