Hubo una niusleter

Ya con LinkedIn tenía bastante, pero en realidad LinkedIn es sólo un escaparate como esa pintura cuya autoría no recuerdo de un bar iluminado en la noche («la vida sólo es posible a través de las deficiencias de la memoria»1), a lo mejor ni siquiera está en el Thyssen y abajo- con las ventanas abiertas se ha oído pasar el camión de la basura, no obstante no pasan los gritos y los golpes de alguien con los neurotransmisores en pie de guerra, no pasa el sueño pese al café en taza pequeña, costumbre italiana para dormir con un punto de ansiedad, para que despertar no sea un contraste enorme- dejar de visitar panteones en sueños y cosas así, quien está en el Thyssen es Chagall, que tiene una biografía en Acantilado que también está esperando un sueldo fijo (Erasmus+ against vacas flacas); LinkedIn, un panteón-escaparate, necroporra a ver quién es el siguiente en engordar al casero y en sostener fiscalmente el país España, arriba, arriba de migrantes y trabajadores por cuenta ajena y un puñao de autónomos como chícharos en la olla exprés, oriunda de hombres melancólicos de pelo en pecho y orujo: España carroñera como un buitre leonado (más quisiera España sus 2 metros 60 centímetros de punta a punta). LinkedIn, digo, un escaparate para que me vean editores y libreros y organizaciones humanitarias y alguno actúe de una vez, a ver si antes de cumplir los 30 porque me está costando mantenerme optimista. Decía Cioran que «El imbécil basa su existencia en lo que es». Dai.

  1. Ruiz Sosa, 2024. ↩︎

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