Obón, 3/10/24
Por momentos echo de menos el hospital, no es algo que haya comentado con nadie. En gran medida fue un oasis. Esta mañana me llegó un ramalazo con el olor de las sábanas de allá. Por descontado, nada olía ni parecido, si bien estaba metido en la cama, otro oasis temporal.
Hoy ando preguntándome por las relaciones de poder, en la línea de Srinivasan. Sus teorías son brillantes, pero como todo lo que brilla mucho, adolece de falta de matices, de recovecos. Precisamente lo liminal, el espacio de la novela. Incluso el mejor razonamiento, si se deja sumergido en agua salada (βιος), se oxida.

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