[Apostillas a Actos impuros. Fragmentos doctorales (6)].
Mi reino no es de este mundo y la poesía no existe. Juan 18:36 y Octavio Paz en algún tiempo de El arco y la lira. Recordarle a Azaña, en los responsoriales a la II República, que en esas anduvo errado como Ortega: España no es laica, ni mucho menos. Quien no haya seguido el delirio, no querrá ir adelante, y eso lo respeto porque me pasa igual.
De hoy, recordar la mirada espantada del librero cuando le pregunto si están peleados con Chirbes, justo antes de desmentirme frente a los lomos de toda su obra emancipada del orden alfabético.
De la perplejidad ya dije: que no respeto la carencia de certezas ni las certezas enunciadas con aplomo y pompa. Nosotros, los ociosos, debemos asombrarnos como el campesino de Markéta Lazarová1: «perplejo —sí, perplejo, porque no tiene nada que hacer». El autor debe guardar siempre apariencia de persona recién levantada.
El común olvido2 me hace pensar en la muerte, en la forma de esas historias que no escucharé de boca de mi madre, que no me provoca todavía el despego de llamarla «un ser querido». Bomarzo, también de autoría bonaerense, y algo en el timbre del narrador personado en la trama termina por revelar otros espacios de la constelación o corona de espinas3: Maldición eterna a quien lea estas páginas, de Manuel Puig; la Carrington desde el hijo rioplatense; El niño perdido4.
Soy un inútil: no sólo se me fragmenta el mundo de acá, este Buenos Aires de pacotilla en el que deambulo, sino también el de allá, el que creía firme, el mundo del que salí para poder regresar a él sin que me lo cambiaran.
Entra un correo bajo el asunto «una provocazione«, e mi chiedo se la provocazione è questa rinunzia a la maiuscola in un uomo sulla trentina y me pregunto si la provocación es esta renuncia a la mayúscula de un hombre en la treintena. Otro dardo contra la autoficción, otra mueca de la sociedad neoliberal ante el yo impúdico. El problema debe de ser que el culo del autor no aparece en Instagram; que de hecho nadie, muy poca gente envidiaría, insuficiente para generar mercado. No interesa el trauma desligado del culo, y eso también lo respeto.
[10/4, 18:15] Félix: No veo provocación, sólo nostalgia de tiempos más engorrosos
[10/4, 18:16] Félix: En realidad el yo es sólo una parábola permeable de su contexto a tantos niveles como suspicacia tengan los lectores
[10/4, 18:17] Félix: Sólo hay género autobiográfico. El desafío de este siglo es hacerlo explícito
[10/4, 18:30] Lucrecio: Ostras qué rápido. Déjame respirar 🤓
Le pido a una IA que imagine el culo de un escritor en una publicación de Instagram. Devuelve la siguiente figura:

Notas
1. Vančura, Vladislav. Markéta Lazarová (Contraseña)
2. Molloy, Sylvia. El común olvido (Eterna Cadencia)
3. Benjamin, Walter; Mateo (27:29), Marcos (15:17) y Juan (19:2).
4. Wolfe, Thomas. El niño perdido (Periférica)
Otros libros en mientes (bibliografía)
Bonilla, Juan. Prohibido entrar sin pantalones (Seix Barral)

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